La Voz del Silencio, libro escrito por HELENA P. BLAVATSKY, es una recopilación extraída de las páginas del Libro de los Preceptos de Oro, una de las obras que figuran en manos de los Estudiantes de Misticismo en Oriente.

Blavatsky menciona que ha seleccionado solamente aquellos tratados que considera más apropiados para el momento en el que vivimos y es por eso que rescata aquellos conceptos primordiales y comprensibles y los vuelca en la presente obra.

Fragmento Primero

Comienza el libro explicando que existe lo Real, definiéndolo como aquello que no vemos o percibimos con nuestros ojos y sentidos físicos. Lo que habitualmente creemos que es la Realidad, no lo es, y es nuestra mente quien nos engaña. De esta  manera, debemos ser conscientes de que lo Real trasciende nuestra “realidad material” para poder prepararnos para utilizar nuestra personalidad y poder llegar a conocer nuestro verdadero Ser.

Transcribiendo textualmente: “Antes que el alma pueda ver, debe haberse alcanzado la Armonía interior, y los ojos carnales han de estar cegados a toda ilusión.

Antes que el alma pueda oir, es menester que la imagen (hombre) se vuelva sorda…

…Antes que el alma sea capaz de comprender y recordar, debe estar unida con el Hablante silencio”.

Éstas palabra no hay que interpretarlas literalmente, sino que en su concepto hablan sobre la necesidad del hombre de superar la personalidad, dominando y haciendo “callar” a todas las voces que nos confunden y apartan de la Verdad.

Continuando con el texto, leemos “Abandona tu vida si quieres vivir”. Al igual que en el resto del libro, no debemos hacer una interpretación textual; en esta ocasión, debemos comprender que es necesario abandonar la vida de la personalidad física si queremos vivir en espíritu.

Ahora bien, para poder llegar a esta vida en espíritu, debemos recorrer un camino, el cual es explicado en los siguientes conceptos:

“Tres Vestíbulos, oh fatigado peregrino, conducen al término de los penosos trabajos. Tres Vestíbulos, oh vencedor de Mara, te conducirán por tres diversos estados al cuarto, y de allí a los siete mundos, a los mundos del Eterno Reposo”.

 

La Voz del Silencio
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